mayo 10

Abogados divorcio Burgos: ¿Qué es el exequátur?

abogados divorcio burgosEntre los diversos casos que pueden conocer los abogados divorcio Burgos, aunque no tan comunes, figuran aquellos en los que los cónyuges se han divorciado en el exterior y necesitan que en España se le reconozca tal condición, esto es lo que se conoce como exequátur de divorcio.

Ahora bien, existen diversas razones por las que los ex cónyuges hacen esta petición, y estas no influyen en la homologación, por lo que no hay que esforzarse dando explicaciones del por qué se necesita.

Sin embargo, por tratarse de un tema de derecho internacional, si es necesario observar una serie de requisitos para que el juez pueda verificar que la sentencia presentada efectivamente ha sido emitida y ejecutada por un órgano jurisdiccional.

En este sentido, los primeros pasos tienden a ser de revisión de la legislación, es decir, si existen pactos comunes sobre la materia entre ambos países, así como una comparación de la tendencia jurisprudencial con la que se resuelven los asuntos.

En el caso de un divorcio, quienes conocen de la materia son los juzgados de primera instancia, teniendo en cuenta la jurisdicción territorial de los intervinientes y entre los documentos que deben acompañar la petición se pueden mencionar: copia auténtica de la sentencia, certificado de que la misma es firme y de ello se notificó a la otra parte, certificado literal de matrimonio y de nacimiento de hijos, si los hubiera y la dirección en la que se notificará al ex cónyuge.

Es fundamental cumplir con todos los requisitos exigidos y apostillar aquellos que así lo exija la norma. Una vez verificada la información, se concederá el exequátur y el divorcio será válido en España.

El trámite parece sencillo, pero se requiere mucha experiencia para cumplir apropiadamente con el procedimiento, por ello, es recomendable contratar a abogados que tengan amplia experiencia en esta materia.

mayo 10

Abogado en Toledo: ¿Un profesional para casos eventuales?

abogado en ToledoEn la vida, hay profesionales de los que no podemos desligarnos, porque sus servicios son tan necesarios que recurrimos a ellos en diferentes ocasiones, a veces más de las que desearíamos. Sin embargo, pareciera que este hecho irrefutable no termina de ser aceptado o simplemente nos gusta vivir la vida sin una cultura de prevención y, por ello, esperamos al último momento para llamar a un abogado en Toledo cuando debimos hacerlo antes.

Debido a lo anterior, estamos habituados a relacionar a los abogados con problemas y, por eso, desearíamos no tener que necesitarles, pero no podemos evitarlo, porque vivir en sociedad es sinónimo de orden, al menos en teoría, y esto implica cumplir con leyes y seguir procedimientos.

Ahora bien, la gran pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Por qué esperar a último momento para llamarles? Para la mayoría seguramente se trata de un tema económico, pero si supieran lo mucho que se ahorra evitando un litigio, cambiarían su modo de proceder.

En este sentido, tanto para trámites administrativos como judiciales y sean estos de naturaleza penal, civil, laboral u otra de las especialidades del Derecho, siempre deberíamos tener un abogado de confianza al cual comunicarle con la mayor antelación posible nuestras necesidades.

Comprobar los términos de un contrato de trabajo por anticipado, preguntar cuál es el tipo de divorcio que nos conviene, redactar un testamento, consultarles acerca de las cláusulas que poseen los convenios bancarios, son parte de las medidas preventivas que deberíamos asumir y en la que ellos pueden ayudarnos de forma más económica, que en aquellos casos en los que esperamos las peores consecuencias.

La mejor forma de aprovecharlos, es dejar de verles como salvavidas que nos socorren cuando el agua nos llega al cuello y empezar a consultarle las decisiones más importantes de nuestra vida para ir siempre sobre seguro.

 

mayo 9

ISO 9001/22000: ¿Qué es la no conformidad?

ISO 9001-22000Un principio general del derecho, establece que la ignorancia de la ley no es excusa de su cumplimiento; de ahí que lo más conveniente sea conocerla y comprender su alcance para evitar incurrir en alguna falta. A nivel empresarial esto es similar, por ello es recomendable estar familiarizados con los conceptos y términos especiales que establecen los estándares ISO 9001/22000.

Uno de ellos, es la declaratoria de no conformidad, la cual es desconocida por el grupo de empresarios que se enfrenta a las normas ISO preguntándose ¿Qué puede pasarme si no las cumplo?

Pues, la consecuencia de tal negligencia, es esta declaratoria de no conformidad, que no es otra cosa que la sanción procedente ante el incumplimiento de uno o varios de los requisitos de sistema exigidos por las normas ISO 9001/22000.

Esta sanción puede ser de dos tipos: mayor o menor. En el caso de la menor, se trata de omisiones o errores cuyas consecuencias no son graves. En cuanto a las mayores, se refiere a una negligencia manifiesta, ausencia de pasos en la implantación de los procedimientos u otras faltas que pongan en seria duda la calidad de los productos.

En lo que respecta al auditor, la consecuencia directa de dicha declaratoria, será la imposición de una medida que podrá ser de carácter correctivo o preventivo según la falta registrada. Si no le damos prioridad a su criterio, probablemente terminemos por ignorar estas indicaciones.

Pero si valoramos nuestro prestigio, lo pensaremos dos veces antes de omitir dichos llamados de atención, porque no se trata de una recomendación que podamos ignorar sin mayores consecuencias, sino que es un órgano especializado el que nos advierte acerca de los dudosos niveles de calidad de lo que producimos.

En una época como esta, donde la competitividad es tan compleja y los clientes tan exigentes, caer en este tipo de rebeldías puede costarnos el futuro de nuestro negocio.

Por ello, lo más recomendable es cumplir las normas diligentemente a fin de evitar recibir alguno de estos correctivos o bien, contratar asesores para lograr corregirlos de forma oportuna y eficiente, sin necesidad de poner en riesgo nuestra firma.